La psicología empezó a ser reconocida como disciplina científica distinguible de la filosofía o lafisiología a fines del siglo XIX, y tiene sus raíces en periodos más antiguos de la historia de lahumanidad.
En el Papiro Ebers (aprox. 1550 adC) se encuentra una breve descripción de la depresión clínica. El textoestá lleno de encantamientos y recetas mágicas para alejar demonios y otras supersticiones, y también sepuede observar una larga tradición de práctica empírica y observación de este tipo de problemas.A pesar del origen griego de la palabra Psicología, en la cultura helénica sólo existen referencias a la psique (esto es, alma o espíritu), como una fuente de preocupación de los filósofos post-socráticos (Platóny Aristóteles en particular) ante cuestionamientos acerca de si el hombre, desde el nacimiento, contabacon ciertas conocimientos y habilidades, o si esto lo adquiría con la experiencia.
Los cuestionamientostambién se relacionaban con la capacidad del hombre para conocer el mundo.Estas interrogantes contaron con un gran número de aportaciones de la filosofía, que intentaban explicarla naturaleza de la psique, sus aptitudes, y los contenidos adquiridos. Hasta el siglo XVI no huboplanteamientos pre-científicos al respecto.
René Descartes afirmaba que el cuerpo funcionaba como unamáquina mecánica perfecta, distinguiéndola del alma porque esta era independiente y única, con algunasideas innatas que serían determinantes para ordenar la experiencia que los individuos tendrían del mundo.Thomas Hobbes y John Locke, de la tradición empírica inglesa, le daban un lugar muy importante a laexperiencia en el conocimiento humano, destacando el papel de los sentidos para recoger información delmundo físico, de lo cual se desprendía el concepto de verificación de las ideas correctas por contrastacióncon la información sensorial.
En el siglo XVI la psicología aún era considerada algo así como parte de la teología, pero la aparición delas disciplinas médicas impulsó la concepción de lo espiritual (lo relacionado con el alma) en términos defunciones cerebrales.
En este momento se sitúan las referencias de Thomas Willis a la Psicología en Ladoctrina del Alma, y su tratado de anatomía de 1672 De Anima Brutorum (Dos discursos acerca delalma de los brutos).En el siglo XIX aparecieron los primeros intentos de adoptar métodos específicos para ahondar en elconocimiento del comportamiento humano, que es lo que se entiende como psicología científica, hecho
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lunes, 12 de agosto de 2019
Introducción a la Psicología
La Psicología como Ciencia DEFINICIÓN.Han sido muchas y diversas las definiciones realizadas de Psicología en función de la escuela que ha predominado en distintos momentos. La mayor parte de los psicólogos contemporáneos están de acuerdo en definirla como ciencia del comportamiento y los procesos mentales.El término de psicología proviene de las palabras griegas PSYCHE –que significa alma- y LOGOS –que significa estudio-, lo que revela que en sus orígenes se refería al estudio del alma -posteriormente al de la mente-. La ciencia, como hemos visto, implica el uso de herramientas lates como la observación, la descripción y la investigación experimental, para reunir y organizar información. El comportamiento incluye, en su más amplia acepción, acciones que pueden ser observadas directamente, tales como actividades físicas o verbales, así como otros procesos mentales que no pueden ser observados directamente, tales como percepción, memoria, atención, etc.
OBJETIVOS DE LA PSICOLOGÍA.Los psicólogos se proponen cuatro objetivos o metas principales:
A.- Descripción.
Es la meta básica de todas las ciencias. Los psicólogos recopilan datos acerca de la conducta y del funcionamiento mental para estructurar una imagen coherente y precisa de estos fenómenos. Esta recopilación de datos conlleva el problema de la medición. Siempre que se puede, se observa o mide directamente. Cuando las estrategias directas son imposibles, o extremadamente difíciles, se utilizan tácticas indirectas consideradas menos exactas tales como entrevistas, cuestionarios, etc. Una vez que un fenómeno ha sido descrito con exactitud los psicólogos generalmente intentan explicarlo.
B.- Explicación.
Consiste en establecer una red de relaciones causa-efecto. Por lo general, se proponen explicaciones llamadas hipótesis, las cuales son sometidas a pruebas mediante una experimentación controlada –por ejemplo, la violencia en TV aumenta la agresividad en los niños-. Las hipótesis que encuentran algún apoyo se siguen verificando todavía más. Una prueba muy poderosa es la predicción.
C.- Predicción.
Si una hipótesis es acertada, deberá ser capaz de descubrir lo que sucederá en situaciones relacionadas –por ejemplo, si ver películas de guerra aumenta la conducta agresiva de los niños, entonces podríamos predecir, y esperar encontrar, que observar a padres agresivos también aumenta la agresividad de los menores-.
D.- Control
Es también otra prueba poderosa de una hipótesis. Las condiciones que se suponen causan la conducta, o el proceso mental, se pueden alterar o controlar para ver si el fenómeno cambia en concordancia. El control consiste en la aplicación de conocimientos para resolver problemas prácticos –por ejemplo, si la violencia aumenta las peleas entre los niños, deberemos reducir la agresión restringiendo la violencia en la TV y enseñando a los padres y a otros a usar técnicas no violentas-.
Lograr control sobre la agresión demuestra que comprendemos las condiciones verdaderas que la produjeron.
El ejemplo que hemos seguido en la explicación de los distintos objetivos de la psicología, puede resultar a todas luces una reducción absurda de los factores que afectan a la aparición de la conducta agresiva en los niños. No obstante, hemos de tener en cuenta que aunque cada psicólogo se esfuerce por comprender sólo algunos aspectos de la conducta, tienen la esperanza de poder recopilar un cuerpo armónico de información que pueda explicar toda la conducta y funcionamiento mental.
Eventualmente, los conocimientos alcanzados sistemáticamente producen leyes y teorías. En la psicología y en otras ciencias las leyes descubren relaciones regulares y predecibles. Las teorías proporcionan explicaciones de los hallazgos experimentales o datos. Las teorías desempeñan dos papeles (a) proporcionan la comprensión que constituye la meta definitiva de toda investigación, y (b) estimulan la realización de más investigaciones, ya que las teorías tiene que ser comprobadas.
jueves, 29 de noviembre de 2018
Mitos y realidades en el consumo de drogas
Mitos y realidades Libro
ADICCIONES: DROGADICCIÓN Y ALCOHOLISMO EN LA ADOLESCENCIA
Los términos toxicomanía, drogadependencia o drogadicción suelen ser utilizados habitualmente como sinónimos para referirse a un estado psicofísico causado por la interacción de un organismo vivo con un fármaco o una sustancia, caracterizado por la modificación del comportamiento y otras reacciones, generalmente a causa de un impulso irreprimible por consumir una droga en forma continua o periódica a fin de experimentar sus efectos psíquicos.
Usualmente, el término adicción está vinculado al consumo de sustancias psicoactivas, pero se ha extendido a otras situaciones que no requieren del consumo de ninguna sustancia, como el juego (ludopatía), la compulsión a la búsqueda de sexo o el uso de internet, y ha estado sometido a múltiples discusiones a lo largo de los siglos XX y XXI, siendo objeto de variadas definiciones que reflejan, más bien, el estado de ánimo social y político más que una discusión netamente científica.
Consignamos en primer lugar la perspectiva de la psiquiatría sobre la adicción a drogas:
La O. M. S., Organización Mundial de la Salud, define a la drogadicción como el consumo repetido de una droga que lleva a un estado de intoxicación periódica o crónica1. Y respecto del término droga propone utilizarlo para referirse a: “cualquier sustancia que introducida en el organismo es capaz de modificar una o varias de sus funciones”2.
El DSM-IV, Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, citando la definición de “droga” que propone la OMS, agrega algunas consideraciones: “es toda sustancia que introducida en el organismo por cualquier mecanismo (ingestión, inhalación de gases, intramuscular, endovenosa, etc.) es capaz de actuar sobre el sistema nervioso central del consumidor, provocando un cambio en su comportamiento, ya sea una alteración física o intelectual o una modificación de su estado psíquico”3.
El Alcoholismo (ver documental)
RIESGOS Y CONSECUENCIAS DEL CONSUMO DE ALCOHOL
El consumo excesivo de alcohol puede ocasionar daños a nivel físico y mental a parte de los perjuicios sociales. El riesgo de padecer estos daños es mayor cuando este consumo se inicia en la adolescencia.
RIESGOS A CORTO PLAZO
Se puede llegar a la intoxicación etílica, que puede provocar un coma e incluso la muerte. Favorece conductas de riesgo. Está muy relacionado con accidentes de tráfico o con prácticas sexuales de riesgo, que pueden llevar a contraer enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados debido al menor autocontrol y desinhibición.
RIESGOS A LARGO PLAZO
Puede provocar importantes problemas de salud (orgánicos o/y psicológicos), conflictos familiares y sociales incluso en personas que no han desarrollado una dependencia y no son alcohólicas. Orgánicos: Hipertensión arterial, gastritis, úlcera gastroduodenal, cirrosis hepática, cardiopatías encefalopatías, cáncer
Psicológicos: Alteraciones del sueño, agresividad, depresión, disfunciones sexuales, perdidas de memoria, deterioro cognitivo, demencia alcohólica, psicosis Una de las consecuencias más graves es la dependencia alcohólica o alcoholismo.
La dependencia alcohólica. La persona no se puede controlar el consumo a pesar de intentarlo. Puede ir acompañada de: Tolerancia. Necesidad de aumentar la dosis para obtener los mismos efectos Síndrome de abstinencia. Ansiedad, temblores, insomnio, náuseas, taquicardia e hipertensión. Síntomas que las personas tienen cuando dejan de beber alcohol de repente después de haber estado bebiendo mucho durante semanas o meses. Puede llegar a ser muy grave e incluso producir la muerte.
El riesgo de desarrollar alcoholismo depende de: Cantidad que se bebe Edad de inicio: cuanto antes se empieza a beber, existe más riesgo de desarrollar dependencia en la edad adulta. Vulnerabilidad individual: tienen un mayor riesgo los hijos de padres alcohólicos y las personas que lo utilizan para aliviar el malestar psicológico o superar sus problemas personales.
SEÑALES DE RIESGO
Beber mucha cantidad en poco tiempo. Beber más alcohol del que puedes eliminar por cantidad o por ritmo supone un riesgo para el organismo. Al principio no se nota la borrachera porque el alcohol tarda más tiempo en ser absorbido pero luego viene de golpe.
La habituación. El consumo de alcohol puede crear problemas muy serios si se prolonga en el tiempo. El organismo se habitúa al alcohol, necesitando dosis mayores para conseguir los mismos efectos (tolerancia) y puede producir: - Dependencia psíquica: la persona tiene tan asociado el beber o estar colocado a la vida diaria que se cree incapaz de funcionar sin beber. - Dependencia física: el organismo se adapta al alcohol y realmente no puede funcionar sin esta sustancia. Ante la ausencia de alcohol en sangre el organismo sufre una reacción muy fuerte que se denomina síndrome de abstinencia: Menor: temblor en las manos, labios y piernas, ansiedad, sudoración, náuseas… Mayor: “Delirium Tremens” caracterizado por la pérdida de la conciencia y la disociación del pensamiento, con alucinaciones. Se produce cuando se interrumpe bruscamente el consumo intenso de alcohol.
martes, 10 de abril de 2018
ESQUIZOFRENIA
¿Qué síntomas produce la esquizofrenia?
Los síntomas de la esquizofrenia se dividen en dos grandes grupos: los síntomas positivos, que son experiencias anormales, y los síntomas negativos, que son más la ausencia de conductas normales.
Síntomas positivos:
Alucinaciones: las alucinaciones son experiencias sensoriales que se originan dentro del cerebro en vez de tener su origen en el exterior. Las alucinaciones son causadas por la enfermedad. Los pacientes esquizofrénicos algunas veces oyen voces (alucinaciones auditivas) que una persona sana en la misma situación no escucha, o ven cosas (alucinaciones visuales) que otras personas no perciben. El paciente habitualmente tiene dificultades para diferenciar lo que son alucinaciones y lo que son percepciones reales.
Ideas delirantes: son creencias falsas y persistentes, que son constantes, no fluctuantes o simples deseos que no son compartidos por otros que el paciente cree reales incluso aunque haya pruebas de lo contrario.
Trastornos del pensamiento: debido al deterioro de la función cerebral, el pensamiento lógico de muchos pacientes está deteriorado si se compara con el que tenían antes de su enfermedad. Sus pensamientos y su lenguaje están alterados.
Trastorno de la autopercepción: A menudo, el paciente tiene una percepción distorsionada de sí mismo. La distinción entre él mismo y lo que le rodea puede ser borrosa.
Síntomas negativos:
Falta de energía y motivación: es un síntoma negativo frecuente. Debido a la enfermedad, muchos pacientes pierden su entusiasmo normal, su energía y su interés por lo que les rodea. Esto implica, con frecuencia, que los pacientes son incapaces de cumplir con sus obligaciones o de llevar una vida social normal.
Trastornos emocionales: el paciente pierde la capacidad de experimentar placer y no puede sentir emociones normales como lo hacía con anterioridad. Depresión, falta de autoconfianza o mal humor son alguno de los síntomas más frecuentes.
Retraimiento social: se observa a menudo estos pacientes. El paciente puede reducir sus contactos con otras personas al mínimo e, incluso, con sus amigos y familiares. Debe evaluarse a cada paciente por separado para saber si este rechazo al contacto con otras personas es expresión de un mecanismo de defensa contra la hipersensibilidad asociada a la enfermedad, o si bien el paciente debe de ser animado a tratar de romper su aislamiento social.
miércoles, 8 de junio de 2016
El cuerpo armonioso (psicocorporal)

La pérdida de la armonía.
La armonía es un atributo natural de todas las criaturas que viven en estado de inocencia. El hombre perdió su armonía cuando adquirió conocimientos sobre el bien y el mal, lo correcto y la incorrecto. Ya no fue libre de obedecer a sus instintos ni de confiar en sus sentimientos sin estar seguro de que estos no lo traicionaría.
La autoconciencia es a la vez la gloria y la maldición de la humanidad, es el rasgo que lleva al hombre a crear y también el que hace aflorar su deshumanización, su crueldad y su codicia. El hombre se ve a sí mismo como una especie de dios por la magnificencia de sus conquistas, parece más un demente que un dios. Al ser consciente de sí mismo, el hombre se ha convertido en un extraño en el mundo natural.
Algunas personas se aferran literalmente a su falta de aptitud y entonces se dedican a correr maratones o a levantar pesas, pero estas actividades no las hacer aptas para vivir como parte del orden natural de la vida, para sentir su relación con el universo ni aun para conocer la alegría de estar vivas y sanas. Para eso, su conciencia de sí mismas debe tener como base una conciencia del ego.
El yo en relación con su cuerpo, es como un jinete y su caballo. Esta analogía es importante porque, como humanos, podemos actuar de dos formas: voluntaria e involuntaria. Constantemente hacemos movimientos espontáneamente de este tipo: nos llevamos una mano a la boca o al rostro, juntamos las manos, movemos una pierna sentados. Muchas veces no advertimos el movimiento a menos que centremos la atención en él. Los movimientos voluntarios, en cambio, tiene una finalidad consciente.
La gama de actos involuntarios es reducida en comparación con los movimientos involuntarios que recorren constantemente el cuerpo. Dejando de lado los movimientos de los órganos internos, todos experimentamos infinidad de pequeños movimientos en la superficie del cuerpo. El cuerpo está literalmente en constante movimiento, incluso cuando dormimos. Los movimientos involuntarios son una manifestación directa de la vivacidad del cuerpo.
La falta de armonía es una señal de mal-estar. Como ese mal estar es inevitable en nuestra cultura, es raro encontrar cuerpo armoniosos en la población adulta.
La gracia y la salud se basan en alcanzar n equilibrio entre el yo y el cuerpo, entre la voluntad y el deseo. La filosofía china describe las fuerzas primordiales del yin y el yang, en cualquier organismo, la energía del cielo y la de la tierra.
Un factor fundamental en el afán de tener éxito y poder es el deseo básico de ser amado. Pero el éxito, aunque pude producir admiración, no reditúa verdadero amor.
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Ubicación:
Centro, Tecamachalco, Pue., México
sábado, 21 de mayo de 2016
Labor de un psicólogo
Los psicólogos: ¿Qué hacen y cómo nos ayudan?
Los psicólogos practicantes cuentan con capacitación profesional y destrezas clínicas que nos ayudan en el aprendizaje a enfrentar con efectividad los problemas de la vida y de salud mental. Después de varios años de estudios de postgrado y de entrenamiento supervisado, obtienen licencia estatal para prestar diversos servicios como evaluaciones y psicoterapia. Los psicólogos nos ayudan usando una amplia gama de técnicas basadas en las mejores investigaciones científicas disponibles, y que consideran los valores, características, objetivos y circunstancias de cada persona.
Los psicólogos con títulos doctorales (ya sea PhD, PsyD o EdD) obtienen uno de los niveles más altos de capacitación entre los profesionales de la salud, con siete años de estudios y entrenamiento como promedio después de obtener su diploma universitario.
Qué hacen
Los psicólogos ayudan a una gran variedad de pacientes y pueden darles tratamiento a numerosos tipos de problemas. Algunas personas consultan a un psicólogo porque se han sentido deprimidas, enojadas o ansiosas por largo tiempo. Otras, porque quieren ayuda con untrastorno crónico que interfiere con sus vidas o su salud física. Por su parte, otras recurren al psicólogo porque experimentan problemas a corto plazo que desean resolver como sentirseabrumados por un nuevo empleo, o están afectadas por la muerte de un familiar. Los psicólogos también nos ayudan a enfrentarsituaciones estresantes,a curarnos de adicciones,a controlar enfermedades crónicas y eliminar los obstáculos que nos impiden alcanzar nuestros objetivos.
Los psicólogos también están capacitados para administrar e interpretar diversas pruebas y evaluaciones que pueden contribuir al diagnóstico de un trastorno, u ofrecer más detalles acerca de la forma en que una persona piensa, siente y se comporta. Estas pruebas pueden evaluar destrezas intelectuales, puntos fuertes y debilidades cognitivas, aptitud y preferencia vocacional, características de la personalidad, y funcionamiento neuropsicológico.
¿Cómo nos ayudan?
Los psicólogos usan una gran variedad de tratamientos fundamentados en evidencias que nos ayudan a mejorar nuestras vidas. Generalmente recurren a la terapia (que se conoce con frecuencia como “psicoterapia” o “terapia de conversación”). Aunque existen diferentes estilos de terapia, el psicólogo escogerá el tipo que resuelva con más efectividad el problema del paciente, y se corresponda mejor con sus características y preferencias.
Entre los tipos comunes de terapia están la cognitiva, de conductual, cognitivo-conductual, interpersonal, humanística, psicodinámica, o una combinación de determinados estilos. La terapia se le puede aplicar a una sola persona, así como a parejas, familias u otros grupos. Algunos psicólogos están capacitados para usar hipnosis, la cual, según varios estudios, es efectiva para el tratamiento de numerosos trastornos como el dolor, la ansiedad y los trastornos de estado anímico.
En algunos trastornos, la terapia y los medicamentos conforman una combinación de tratamiento más exitosa. Por su parte, en los casos de personas a quienes les benefician más los medicamentos, los psicólogos colaboran con médicos de cabecera, pediatras y psiquiatras en la creación del tratamiento general. Dos estados, Nuevo México y Luisiana, han promulgado leyes que les permiten a los psicólogos con licencia y capacitación adicional y especializada recetar medicamentos selectos, para mejorar los trastornos emocionales y de salud mental como depresión y ansiedad.
Capacitación de los psicólogos
Un título doctoral para la práctica de la psicología exige de quatro a seis años de estudios a jornada completa como mínimo después de culminar la carrera universitaria. Entre las áreas de especialización están: ética, estadísticas, diferencias individuales y las bases biológicas, cognitivo-afectivas y sociales del comportamiento, así como entrenamiento específico en evaluación y terapia psicológica.
En su etapa universitaria, los estudiantes de Psicología también participan en investigaciones y enseñanza. En la mayoría de los estados se les exige un año de internado supervisado a jornada completa antes de graduarse. Además, los psicólogos deben aprobar una prueba nacional, así como una específica al estado que les va a otorgar la licencia.
Una vez recibida la licencia, los psicólogos deben mantenerse actualizados en su campo de práctica, lo cual se demuestra cursando varias horas de créditos de capacitación continua anualmente, como exigen la licencia y las regulaciones del estado correspondiente.
En los estados donde se les permite a los psicólogos recetar medicamentos, éstos deben pasar cursos de capacitación avanzada después de obtener la licencia. Aunque las directivas específicas de capacitación varían según el estado, los psicólogos deben concluir un programa especializado de capacitación, o una maestría en psicofarmacología.
Dónde trabajan
Numerosos psicólogos tienen consulta privada o trabajan con un grupo de psicólogos o proveedores de cuidados de salud. Los psicólogos practicantes también trabajan en otros lugares como escuelas, centros de enseñanza universitaria, hospitales y prisiones, centros médicos para veteranos, clínicas de salud comunitaria y salud mental, negocios e industria, asilos de ancianos, y centros de rehabilitación y cuidados a largo plazo.
Los artículos y textos del Centro de Apoyo pueden ser reproducidos íntegramente, siempre y cuando se acredite que provienen de la Asociación Americana de Psicología. No se pueden reproducir las imágenes. Cualquier excepción a esto, incluyendo frases o citas de Centro de Apoyo o APA Help Center, deberá ser presentada por escrito a Help Center y será considerada caso por caso. Estas autorizaciones serán dadas una sola vez por cada caso y tendrán que ser solicitadas para cada uso adicional del documento.
sábado, 7 de mayo de 2016
Sindromes
REV
NEUROL 2002; 35 (9): 883-890 P.L. RODRÍGUEZ-GARCÍA, ET AL 884
DEFINICIÓN
DE SÍNDROME
Para
diagnosticar un síndrome es indispensable saber los caracteres necesarios para
usar este calificativo. El desconocimiento de estos rasgos esenciales ocasiona
que una persona, sin importar su nivel de conocimientos, pueda llamar síndrome
a cualquier entidad y que no se disponga de evidencia para juzgar la veracidad
de lo planteado.
Por lo
tanto, se impone, de entrada, una delimitación conceptual para saber a qué se
hace referencia, ya que la terminología en este campo puede resultar
llamativamente equívoca. Al revisar algunos diccionarios médicos en español
sobre el tema se encuentran las siguientes descripciones:
1. Cuadro o conjunto sintomático;
serie de síntomas y signos que existen a un tiempo y definen clínicamente un
estado morboso determinado.
2. Conjunto de signos y síntomas
asociados con cualquier proceso morboso, que constituyen el cuadro de la
enfermedad.
3. Complejo de signos y síntomas
resultantes de una causa común o que aparecen en combinación como expresión del
cuadro clínico de una enfermedad o de una alteración hereditaria.
Estas
definiciones no reflejan con exactitud todos los aspectos esenciales que
permiten calificar a una entidad como síndrome, y así se posibilita cierto
libertinaje y manipulación de los términos.
En primer
lugar, se podría interpretar que un síndrome es simplemente cualquier
combinación de síntomas y signos que se da con alta frecuencia en distintas
enfermedades, o que es una manifestación que se detecta por diferentes métodos,
o que es un síntoma principal asociado con otros síntomas variables en presentación
e inespecíficos para un trastorno concreto.
Estas
situaciones obedecen a que en las concepciones de uso común se obvia un
requisito clave al agrupar los síntomas y signos: el establecimiento de la
relación y la dependencia patogénica por medio de algún rasgo anatómico,
fisiológico o bioquímico peculiar. Es decir, para plantear este tipo de entidad
debe existir un mecanismo asumible, desde el punto de vista biológico, que
explique cómo la lesión conlleva la aparición de varias manifestaciones.
Un
principio fundamental en el que insistía De Nadal y que recuerda L. Barraquer
Bordas es: ‘Todo síndrome es siempre funcional, esto es, representa la configuración
semiológica del disturbio de unas determinadas funciones, sea cual fuere la
base anatómica de este disturbio. De tal manera, que por el síndrome en sí mismo
no podemos calibrar el estado anatómico (lesional) y sí solamente el funcional.
Incluso en rigor no podemos siquiera ase-
gurar que
haya lesión en el sentido clásico, grosero si se quiere’ Además, en relación
con el estudio de la causa del síndrome se acostumbra a inculcar que siempre
existen múltiples causas que pueden reconocerse. Hay que recordar que existen
entidades monopatogénicas y policausales, pero que la categoría a la que hacemos
referencia se usa particularmente para expresar condiTabla I.
Clasificación
semiológica de los síndromes neurológicos.
Categoría
tradicional
Ejemplos
de síndromes
Déficit
sensitivo
Polineuropático,
radicular posterior, cordonal posterior, centromedular, Brown-Séquard,
Wallemberg, Déjerine-Roussy, Déjerine-Mouzon, Verger-Déjerine
Cefalea
Hipertensión
endocraneal, migraña clásica, migraña hemipléjica, migraña oftalmopléjica,
cefalea tensional, disfunción de la articulación temporomandibular, irritación
meníngea (meningitis aséptica, hemorragia subaracnoidea), posconmocional Debilidad
muscular
Motoneuronopatía
superior, motoneuronopatía inferior Hemiplejía Hemiparesia motora pura,
hemiparesia atáxica, Weber, Foville superior, Millard-Gübler, Foville inferior,
Raymond-Cestan
Paraplejía
Mielopatía
ventral, mielopatía sensitivomotora transversal aguda Epilepsia Encef
alopatía
mioclónica neonatal, encefalopatía epiléptica neonatal, epilepsia mioclónica
benigna de la infancia, epilepsia mioclónica refleja de la infancia, epilepsia
mioclónica infantil familiar, West, Lennox-Gastaut, ausencias con mioclonías
palpebrales, epilepsia mioclonicoastática, epilepsia-ausencias mioclónicas,
epilepsia mioclónica juvenil, convulsiones neonatales familiares benignas,
convulsiones neonatales benignas, encefalopatía epiléptica infantil precoz,
epilepsia-ausencias infantil, epilepsia-ausencias juvenil, epilepsia con crisis
tonicoclónicas generalizadas en el niño, epilepsia con crisis tonicoclónicas
generalizadas de la adolescencia o gran mal del despertar, convulsión febril
simple y
complicada
Ataxia
Cerebeloso
estático, cerebeloso cinético, cerebeloso cinético bilateral, vestibular,
ataxia frontal Pérdida visual o ceguera Amaurosis fugaz, neuropatía óptica
retrobulbar, neuropatía óptica distal, Foster-Kennedy, Anton
Oftalmoplejía externa
Nothnagel,
Benedikt (peduncular posterior), Weber (peduncular anterior), esfenocavernoso,
Tolosa-Hunt, Foville superior, Foville inferior, Millard-Gübler, Raymond-Cestan
Oftalmoplejía interna
Argyll-Robertson,
Weber, pupila tónica de Adie, Pourfour du Petit, Horner
Deterioro
de conciencia Confusión mental, delirio, estupor, coma, locked-in
(‘del
encerrado’), catatonia, abulia, vegetativo y pseudocomas (dismetafunción
encefálica), muerte cerebral.
Afasia
Afasia de
Broca, afasia de Wernicke, afasia de conducción, afasia motora transcortical,
afasia sensorial transcortical, afasia transcortical mixta, afasia nominal
(amnésica), afasia global
Alteraciones neuropsíquicas
Depresión,
ansiedad, amnesia, demencia, esquizofrenia, abstinencia alcohólica, dependencia
alcohólica, posconmocional emociones
congénitas y trastornos en los que existe pobre o nula aclaración de las
causas. Este desconocimiento de la causa hace que, en ocasiones, la misma
palabra se utilice para denominar tanto a la entidad sindrómica como a la
enfermedad en sí.
Afortunadamente,
los editores de Principios de Medicina Interna de Harrison exponen una
definición muy satisfactoria:
‘El
síndrome es el conjunto de síntomas y signos que definen una función alterada y
que se relacionan entre sí por medio de algún rasgo anatómico, fisiológico o
bioquímico peculiar’.
Añadimos
que, por lo general, pero no siempre, obedece este rasgo a múltiples causas
diagnosticables.
Las
ventajas de la clasificación sindrómica son evidentes: procuran más información
sobre las manifestaciones, etiología y patogenia.
A la vez,
orientan hacia el diagnóstico y la elección del tratamiento
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