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miércoles, 27 de octubre de 2010

Dia de Muertos



Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, el siete de noviembre del 2003, el Día de los Muertos, es una celebración mexicana que honra la memoria de quienes dejaron este mundo, en sus orígenes prehispánicos, mayas, purépechas, totonacas y nahuas, fueron etnia que celebraron la vida y gloria de sus ancestros de hace tres mil años según los vestigios arqueológicos. Hoy en pleno Siglo XXI, el dos de noviembre es un día de colorido, calaveras y altares que se convierten en verdaderas obras de arte.

Aún cuando esta fiesta es celebrada en algunos países de Centroamérica al igual que en Brasil, donde se le conoce como “Día dos finados”, por su origen, es quizás una de las fiestas de mayor arraigo de la identidad cultural mexicana. Y el sentido de fiesta se sigue conservando a pesar de la colonización española, ya que para los primeros pobladores de Mesoamérica. La muerte no tenía nada que ver con cielo e infierno, premio o castigo, ya que la muerte tenía que ver con la forma del deceso, no con el comportamiento en vida.

Las prácticas desarrolladas por los habitantes del nuevo mundo, le parecieron aterradores a los españoles, quienes condenaron las fiestas, y en un intento por occidentalizar a los nativos con los ritos católicos, hicieron coincidir la fecha con la celebración católica del Día de Todos los Santos y Todos los Muertos, celebrado el uno de noviembre.

A partir de este acontecimiento el Día de los Muertos es celebrado el dos de noviembre y entendido también como parte de la fiesta católica.

LO QUE INTEGRA LA FIESTA

El Día de los Muertos es una representación del patrimonio cultural indígena de México, que se conserva y difunde en el mundo entero a través del arte y la tradición del pueblo, una extensión del individuo en la sociedad que reafirma su identidad mediante el homenaje de sus muertos, en una representación estética que tiene entre algunos componentes particulares, los siguientes:

Ofrendas y visitas: Según la tradición se cree que las almas de los niños visitan el mundo el uno de noviembre, y las almas de los adultos el día dos. Las familias que no tienen la posibilidad de visitar las tumbas de sus ancestros, elaboran detalladas ofrendas en sus casas donde incluyen la comida que le gustaba al familiar del homenaje. Pan de muerto, flores, vasos de agua, fotos, calaveras de dulce y azúcar, cigarros, e incluso detalles que le gustaban al homenajeado, hacen parte de la ofrenda.

Pan y calaveras: El pan de muertos es uno de los platillos que no pueden faltar en la mesa de los mexicanos en este día, es un pan de dulce que en algunos lugares para amenizar la fiesta, se hornea en formas como huesos, calaveras o simplemente figuras redondas que después se espolvorean con azúcar.

Las Calaveras típicas de estas fechas son figuras de cráneos hechas con azúcar principalmente, y a éstas se les ponen nombres, leyendas o mensajes en la frente, pueden ser consumidas por amigos o familiares de la persona a quien está dedicada.

Flores: Durante esta semana y en especial los días uno y dos de noviembre los mexicanos acuden a los panteones para limpiar y decorar las tumbas y lapidas de sus familiares muertos, por lo general las flores tienen un connotado colorido que caracterizan la fecha. Las flores de cempasúchil, las que según la tradición tienen el poder de atraer y guiar las almas de los muertos, además de darles paz y la bienvenida en su visita del dos de noviembre.
EL ALTAR DE MUERTOS

Básicamente un altar es una mesa, tarima o incluso una habitación completa en la que se ubican flores, comida, fotografías, caña de azúcar, veladoras, papel picado, la cruz de sal y las infaltables calaveras de dulce, entre otras cosas. El altar de muertos es toda una composición estética en el que los elementos visuales juegan un papel importante, además de la intención, ya que es una de las tradiciones mexicanas en la que se honra de manera casera la memoria de los muertos.

Dependiendo de la idiosincrasia, las costumbres y la ubicación geográfica, existen altares de diferentes niveles, por ejemplo el de dos niveles que representa el cielo y la Tierra, de tres niveles donde se representan el cielo, el purgatorio y la Tierra, y altares de siete niveles que son una analogía de los siete niveles que se requieren para llegar al cielo, la tierra y el purgatorio, como lo indica la tradición católica.

El arco o marco en el que se ubica el altar, significa una puerta al mundo de los muertos, las imágenes de las ánimas del purgatorio, el copal, elemento prehispánico que limpia y purifica las energías, mezclados con una infinidad de pequeños detalles que elabora la artesanía popular mexicana, hacen también que el altar se convierta en una fiesta familiar alrededor de una costumbre milenaria que ha perdurado intacta, con algunas pequeñas modificaciones.
DE LA TRADICIÓN A LA FICCIÓN

Literatura, cine, fotografía, música, escultura y todo tipo de manifestación plástica, ha trascendido en el mundo de la cultura tomando como inspiración la muerte, pero la fiesta mexicana, Patrimonio de la Humanidad, el Día de los Muertos, ha impactado a creadores de todo el mundo, que llevados por la curiosidad, fijan sus ficciones en torno al festejo mexicano del dos de noviembre, que ahora toma mucha fuerza en Estados Unidos por la cantidad de inmigrantes mexicanos que conservan la tradición.

Bárbara Hambly, escritora norteamericana, publicó su novela “El Día de Muertos”, un diciembre de 1982, de la que se llevó una cuarta edición en el 2000 y la historia de la autora estadounidense se desarrolla en una celebración del Día de Muertos en 1835. El también estadounidense Ray Bradbury, escritor famoso por sus obras de ficción, terror, misterio y principalmente conocido por obras crónicas sobre marcianos, escribió “El Árbol de la Noche de Brujas”, alrededor del dos de noviembre mexicano.

Después de que José Guadalupe Posada creó La Catrina, muchos artistas han representado a través de la pintura y el grabado principalmente el Día de los Muertos, ya sea en torno al color de la fiesta popular o al significado cultural que tiene para un pueblo. De la misma manera clásicos musicales como La Llorona, originario de Tehuantepec, Oaxaca, compuesta por Luis Martz, es un recurrente sonoro por estas fechas del dos de noviembre.
De diosas y dioses

La diosa Mictecacíhuatl, o también llamada Dama de la Muerte, esposa de Mictlantecuhtli, era la deidad que precedía la celebración que se dedicaba principalmente a los niños y los parientes que habían fallecido. Esta conmemoración tenía su lugar en el noveno mes del calendario solar mexica, actualmente a inicios de agosto y la fiesta se extendía durante un mes completo. Mictecacíhuatl, actualmente es relacionada con La Catrina que inmortalizó el pintor y grabador mexicano José Guadalupe Posada.

Considerado como el arquetipo del artista popular, por Diego Rivera, y defensor acérrimo de este tipo de arte, José Guadalupe Posada, considerado por muchos como el precursor del nacionalismo, la caricatura política, algunas técnicas de grabado y sus aportes en la fundación de periódicos importantes en México. José Guadalupe Posada, le puso cara a la celebración del Día de los Muertos, con la creación de su famosa Catrina y la puesta en escena de un sinfín de dibujos en los que las calaveras escenifican las más cotidianas actuaciones del mexicano común y corriente.

Originalmente La Catrina era una parodia de la sociedad mexicana de clase alta, antes de la revolución mexicana, más adelante se convierte en la imagen oficial del Día de los Muertos.

martes, 24 de agosto de 2010

EL AURA HUMANA

“Los milagros no se producen en contradicción con la naturaleza,
sino sólo en contradicción con lo que conocemos de la naturaleza”.
                                                                                        San Agustín


Introducción

Cuando nos permitimos desarrollar nuevas sensibilidades empezamos a ver un mundo totalmente distinto. Comenzamos a prestar más atención a aspectos de la experiencia que antes pudieron antojársenos periféricos. Descubrimos que estamos utilizando un nuevo lenguaje para comunicar nuestras recién estrenadas experiencias. Expresiones como «malas vibraciones» o «la energía fue enorme» se van convirtiendo en locuciones coloquiales. Empezamos a advertir y a conceder más credibilidad a experiencias tales como conocer a alguien que instantáneamente nos cae bien o mal. Nos gustan sus «vibraciones». Podemos decir cuándo nos está mirando alguien y levantar la vista para ver quién es. Podemos tener la sensación de que algo va a pasar, y ocurre realmente. Empezamos a prestar oídos a nuestra intuición. «Sabemos» cosas, aunque no siempre percibirnos el modo en el que llegamos a hacerlo. Tenemos la sensación de que un amigo se siente de determinada forma, o que necesita algo, y cuando nos esforzamos por satisfacerlo descubrimos que teníamos razón. A veces, cuando discutimos con alguien, podemos sentir como si extrajeran algo de nuestro plexo solar, o como si nos estuvieran «apuñalando», o tal vez como si nos dieran un puñetazo en el estómago. Por otra parte, hay ocasiones en las que nos sentimos rodeados de amor, de cariño, bañados en un mar de dulzura, bendiciones y luz.

Todas estas experiencias tienen su realidad en los campos energéticos. Nuestro viejo mundo de sólidos bloques de hormigón está rodeado y penetrado por otro mundo fluido de energía radiante, en incesante movimiento, constantemente cambiante como el mar.

En mis observaciones a lo largo de los años he visto los resultados de estas experiencias como formas situadas dentro del aura humana, que consiste en los componentes observables y mensurables del campo energético que rodea el cuerpo y penetra en él. Cuando alguien ha sentido un «flechazo» de amor, la flecha resulta literalmente visible para el clarividente. Cuando tiene la sensación de que algo
está siendo arrancado de su plexo solar, por lo general es así, el clarividente puede verlo. También podrá hacerlo el lector, llegado el momento, si sigue su intuición y desarrolla sus sentidos.

Para el desarrollo de esta elevada percepción sensorial resulta útil considerar las enseñanzas que han obtenido ya los científicos modernos en el estudio del mundo de los campos de energía dinámica. Esta consideración nos ayuda a desbloquear el cerebro apartando aquello que nos impide ver que también nosotros estamos sujetos a las leyes universales. La ciencia moderna nos dice que el organismo humano no es una mera estructura física formada por moléculas, sino que también las personas, como todo lo demás, estamos constituidas por campos energéticos. Nos desplazamos desde el mundo de la forma sólida estática a otro de campos energéticos dinámicos. También nosotros tenemos mareas, como los océanos. Cambiamos constantemente. ¿Cómo tratamos, en cuanto seres humanos, esa información?

Nos adaptamos a ella. Si existe tal realidad, deseamos experimentarla. Los científicos están aprendiendo a medir estos sutiles cambios; desarrollan instrumentos para detectar los campos energéticos relacionados con nuestros cuerpos y evaluar sus frecuencias. Miden las corrientes eléctricas del corazón con electrocardiogramas (ECG), y las del cerebro con encefalogramas (EEG). El detector de mentiras permite medir el potencial eléctrico de la piel y es posible hacer lo propio con los campos electromagnéticos que rodean el cuerpo gracias a un sensible aparato denominado SQUID (dispositivo de interferencia del cuanto superconductor), que ni siquiera entra en contacto con el cuerpo al medir los campos magnéticos que lo rodean. El doctor Samuel Williamson, de la universidad de Nueva York, afirma que el SQUID permite obtener más información sobre el estado funcional del cerebro que un EEG normal.

Dado que la medicina depende cada vez más de estos complejos instrumentos capaces de medir los impulsos del cuerpo, la salud y la enfermedad, e incluso la vida misma, se están redefiniendo lentamente en términos de impulsos y pautas energéticas. En 1939 los doctores H. Burr y F. Northrop, de la Universidad Yale, descubrieron que midiendo el campo energético de una semilla (lo que denominaron el L, o campo de vida) podían determinar cuál sería el crecimiento, en términos de salud, de la planta que germinara de dicha semilla. Comprobaron que midiendo el campo de los huevos de rana podían discernir el emplazamiento futuro del sistema nervioso del batracio. Otra de sus mediciones estableció el tiempo de ovulación de la mujer, lo que les permitió sugerir un nuevo método de control de natalidad.

En 1959, el doctor Leonard Ravitz, de la Universidad William and Mary, demostró que el campo energético humano fluctúa según la estabilidad mental y psicológica de la persona. Sugirió que hay un campo asociado a los procesos mentales y que la variación de este campo del pensamiento causaba síntomas psicosomáticos.

En 1979, otro científico, el doctor Robert Becker, de la Upstate Medical School de Syracuse, Nueva York, trazó un complejo campo eléctrico sobre el cuerpo cuya forma es similar a la de éste y a la del sistema nervioso central. Lo denominó Sistema de Control de Corriente Continua y descubrió que cambiaba de forma y potencia con las mutaciones fisiológicas y psicológicas. También descubrió unas partículas del tamaño de electrones que se movían por este campo.

El doctor Victor Inyushin, de la Universidad de Kazajstán, en la Unión Soviética, ha realizado amplias investigaciones sobre el campo energético humano desde los años cincuenta. Basándose en los resultados de sus experimentos sugiere la existencia de un campo energético «bioplásmico» compuesto de iones, protones libres y electrones libres.
Como quiera que se trata de un estado distinto de los cuatro conocidos de la materia (sólidos, líquidos, gases y plasma), Inyushin apunta que el campo de energía bioplasmática es un quinto estado de aquélla. Sus observaciones han demostrado que las partículas bioplasmáticas son renovadas constantemente por procesos químicos en las células y que su movi miento es continuo. Parece haber un equilibrio de partículas positivas y negativas relativamente estable dentro del bioplasma. Si se produce un desequilibrio grave, la salud del organismo sufre. A pesar de la estabilidad normal del bioplasma, Inyushin ha descubierto que una cantidad importante de esta energía se irradia al espacio. En consecuencia, es posible medir las nubes de partículas bioplasmáticas que se mueven por el aire tras desprenderse del organismo.

Así, nos hemos lanzado a un mundo de campos energéticos vitales, campos de pensamiento y formas bioplasmáticas que se mueven alrededor del cuerpo y se desprenden de él. ¡Nos hemos convertido en el propio bioplasma vibrante e irradiante! No obstante, si repasamos la literatura veremos que esto no es nuevo. La gente conoce el fenómeno desde el origen de los tiempos. Lo que ocurre es, sencillamente, que se está redescubriendo en nuestra época.

 El hombre occidental lo desconoció o rechazó durante algún tiempo, aquel en el que los científicos se concentraron en el conocimiento de nuestro mundo físico. A medida que se ha desarrollado este conocimiento y la física newtoniana ha cedido su puesto a las teorías de la relatividad, la electromagnética y las partículas, cada vez somos más capaces de comprender la relación existente entre las descripciones objetivas científicas de nuestro mundo y el otro, el de la experiencia humana subjetiva.

lunes, 23 de agosto de 2010

PSICOPATOLOGIA (NO ME HE OLVIDADO)

sÓLO FUERON VACACIONES...

PSICOPATOLOGIA

La psicopatología se ha definido como la rama de la psiquiatría y la psicología que se ocupa del estudio de las manifestaciones psíquicas anormales.

Etimológicamente,:

Proviene del griego, donde "psique" es alma, "pathos" es sufrimiento, y "logos" es saber o conocimiento, por lo que la psicopatología se definiría por "un saber acerca del sufrimiento del alma". No obstante, una definición más operativa debe recaer, más que en la cuestión del sufrimiento, en la cuestión del comportamiento anormal, teniendo en cuenta que la definición de lo que es normal o anormal se puede guiar por diferentes criterios, por ejemplo, dependerá del criterio de salud y enfermedad que se sustente, lo que refleja una ideología y como tal tienen su utilidad es criticable. Por otro lado, también esta el criterio estadístico (lo que se aparta de una media poblacional), el criterio cultural (lo que cierta cultura considera como tal), el criterio clínico (por lo que alguien consulta y pide ayuda siendo, por lo tanto, motivo de preocupación o sufrimiento).

En este sentido vamos a tratar diferentes trastornos psicopatológicos tratando de explicar los diferentes factores (bioquímicos y otros) que los provocan o mantienen, es decir, la descripción clínica.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Escucha

El ser humano aprende todo por imitación, es decir que ellos repiten lo que ven y escuchan. Si un párvulo nace dentro de una familia intelectual o educada, hablará pronto en forma correcto ya que de una manera natural y si se pudiese decir inconscientemente va a hacer un doblaje de voces, gestos, costumbres y expresiones.

Nosotros muchas veces si concurrimos a un determinado lugar donde tratamos con personas cuyo lenguaje difiere del nuestro o hacen uso de modismos y expresiones diferentes, en forma imperceptible y debido a la frecuencia con que escuchamos dichos vocablos podremos a funcionar nuestra memoria auditiva y en poco tiempo haremos uso de una parte de ese estilo, ya que inconscientemente se ha fijado en nosotros.

Entonces si aprovechamos esta ventaja atendiendo a conferencias, discursos, cursos de locución u oratoria, y escuchamos atentamente y analizamos la construcción detenidamente, será suficiente para absorber aprendizaje de ello.

Es mejor imitar a una persona que hable correctamente, que pronuncie todas las letras correctamente, que imitar a un enajenado sin cultura. Debemos aprender primero a escuchar y luego hablar, es muchísimo mejor ejercitar los oídos que un órgano tan pequeño pero al mismo tiempo tan destructivo como la lengua.

Comunicar es escuchar



Simplemente escuchar. Parte de descifrar es escuchar y se aprende mucho así, sobre qué mas decir siendo un buen oyente.

Desde los primeros tiempos hemos aprendido que para ser buenos oradores, debemos ser buenos oyentes. La información se capta escuchando bien, especialmente en una conversación privada y más informal. Debemos tener la buena costumbre de escuchar ya que es parte del discernimiento.

Tenemos que interpretar lo que vemos, pero no podemos ensimismarnos demasiado en esto porque estaremos tan empeñados en leer el lenguaje corporal que podríamos dejar de captar la idea.

Pero hay cosas obvias: Por ejemplo, si estamos hablando con alguien que tiene los brazos cruzados y la barbilla hacia abajo y frunciendo el seño, probablemente quiere decir que esa va a ser una difícil tarea para nosotros.

Tenemos que llegar hasta lo más profundo de nuestra bolsa de experiencias con el lenguaje, porque ésta no va a ser fácil.

Algunos lenguajes corporales son bastante obvios; si estamos hablando con alguien que está recostado en dirección a la puerta, probablemente significa que vamos a tener que apurarnos porque no vamos a tener público por mucho tiempo más.

Entonces simplemente debemos estar conscientes del lenguaje corporal, leer lo que se ve. Es bastante fácil leer a los niños porque no tratan de engañarnos, no les importa demostrarnos su completo desinterés.

Entre la gente educada, el lenguaje corporal a veces es engañoso. Si alguien nos mira y sonríe, tenemos que asegurarnos de no interpretarlo mal, ya que no debemos confundir la cortesía con el consentimiento. Entre la gente educada aprendemos a veces a ser corteses, pero eso no quiere decir que nos creamos el cuento.

Cuando alguien esta siendo cortés, sonriendo y moviendo la cabeza, debemos asegurarnos de que no estamos entendiéndolo mal y parar antes de lograr una persuasión completa. No debemos confundir la bondad con la aceptación.

Como personas educadas, hemos aprendido a ser bondadosos, pero eso no quiere decir que hemos aceptado, así que parte del arte de descifrar es un poco más sutil en una sociedad educada, si están aceptando o nó nuestro argumento o si nuestra presentación lo está convenciendo.

martes, 12 de mayo de 2009

CONTEXTO DE SU EMPLEO

Para una adecuada contextualización de las aplicaciones clínicas de estas consideraciones es conveniente diferenciar niveles de gravedad y cambios ualitativos en los diversos trastornos que aquejan a las personas, según se comprometa en mayor o menor grado sus capacidades adaptativas y de desarrollo personal. En este sentido en acuerdo con Krawchik y col. (1994,1996) se diferencian: a) comportamientos característicos, que suponen un modo de expresar características (o patrones de conducta) que pueden generar malestar o sufrimiento, pero que se admiten como tolerables por las personas y no alcanzan a producir mayores dificultades de adaptación a las exigencias del medio; b) comportamientos como trastorno, que
perturban el desarrollo y/o reducen las posibilidades adaptativas (pero no las eliminan) de las personas, y por lo tanto generan considerables restricciones en su desarrollo (afectivo-emocional, familiar, social, laboral etc.); y c)Comportamientos patológicos que son aquellos que perturban en forma severa las posibilidades adaptativas de las personas, generalmente con una disminuida conciencia de sus déficits, y con anclaje en el desarrollo de habilidades socioafectivas y
personales necesarias para una vida satisfactoria y con futuro (Tabla 1).
Tabla 1. Diferenciación operativa del comportamiento según niveles de gravedad y cambios cualitativos

El COMPORTAMIENTO COMO PROPIEDADES
Característica
⇒ Suponen la expresión de características o actitudes (patrones de
conducta) que pueden generar malestar o sufrimiento.
⇒ Son tolerables por las personas.
⇒ Sin mayores dificultades de adaptación a las exigencias de su medio.
Trastorno
⇒ Generan mayor malestar o sufrimiento, que provoca restricciones en el
desarrollo afectivo, familiar, social, laboral etc.
⇒ No son tan tolerables por las personas.
⇒ Reducen las posibilidades de adaptación (pero no se eliminan).
Patología
⇒ Fuente de profundo malestar o sufrimiento que ocupa su vida.
⇒ Perturbación severa de la adaptación ambiental, aún para las
actividades de la vida diaria (AVD).
⇒ Cronicidad frecuente y configuración de un estilo de vida.
⇒ Conciencia disminuida de sus déficits.
⇒ Anclaje en el desarrollo socioafectivo y personal necesarios para una
vida satisfactoria y con futuro (restricción severa del aprendizaje).

Siguiendo esta línea de trabajo, se observa que el comportamiento como patología
(frecuentemente de alta cronicidad) compromete alteraciones del sistema nervioso, y por lo tanto exige su estudio a la luz de los avances en el campo de las neurociencias y las ciencias del comportamiento. Cuando se trata de características o desajustes por inadecuados modos de encarar un problema, es posible intentar con éxito estrategias de modificación del comportamiento. Pero si se trata de conductas que responden a patologías cerebrales o modalidades neurofuncionales que ponen en riesgo la calidad de vida, la situación es muy diferente. Ello exige entre otras cosas, el conocimiento de mecanismos neurofuncionales y neurodinámicos, como de mecanismos de refuerzo de los síntomas (propios de toda conducta que opera en un medio y tiene consecuencias). En tal sentido, diversos autores (Creack, 1986;
Krawchik, 1989, 1994; Mias, 1993; Krawchik y col., 1994, 1996) ya reconocen la necesidad de integrar estrategias cognitivo conductuales en la terapéutica neuropsicológica, considerando tanto los efectos que el aprendizaje tiene en la reorganización de las funciones cerebrales y la conducta, como en el sobredimensionamiento de las diversas patologías por efecto de la interacción de los síntomas con su medio. Se consideran para ello dos aspectos fundamentales:
1) El aspecto neuropsicológico:
Hace referencia a las modalidades operativas y funcionales del individuo enfrentado
ante tareas resolutivas de problemas. Ello supone la evaluación de distintas funciones cerebrales (características sensoperceptivas, atencionales, de memoria, procesamiento del tiempo y el espacio, de las emociones, del lenguaje y el pensamiento entre otras), como de modalidades de procesamiento de la información condicionadas al medio ambiental del paciente. Se entiende aquí por modalidades de procesamiento de la información como aquellas formas preferenciales o “estilos” relativamente estables de percibir, conceptualizar y organizar la información, que se corresponden con distintas estrategias de análisis y síntesis, y con las cuales se codifica la experiencia y se interpreta el mundo circundante. En tal sentido los diferentes test neuropsicológicos o conjuntos de pruebas que se intentan utilizar, no pueden de ninguna manera construirse como un modelo universal y paradigmático de las funciones cerebrales. Estas se organizan a partir de los aprendizajes que el individuo adquiere en su medio particular. Los resultados de baterías de test con puntajes normatizados, no serán nunca reflejo de las verdaderas características operativas de la persona, siendo importante la valoración cualitativa (Luria,
1973 ; Manga, 1987) y conductual de las diferentes estrategias de resolución. Dado que no se pueden evaluar las funciones cerebrales por sí mismas, no tienen existencia independiente de la conducta (Krawchik, 1994). Los objetivos del examen neuropsicológico se detallan a continuación (Esquema 1), presentando en forma anexa un protocolo que sintetiza el examen empleado para tal fin (Anexo 1).
1. Objetivos del examen Neuropsicológico
⇒ Describir las manifestaciones normales como patológicas de las funciones cerebrales, considerando tanto los procesos alterados como los conservados.
⇒ Conocer la fisiopatología de las manifestaciones de la funciones cerebrales.
⇒ Determinar un diagnóstico clínico neuropsicológico y topográfico cerebral.
⇒ Conocer las modalidades funcionales de procesamiento de la información.
⇒ Conocer la personalidad premorbida y el medio interaccional de la persona.
⇒ Proponer una terapéutica con programas de reorganización de las funciones cerebrales, y de reacomodación a su hábitat y niveles de rendimiento, a través de:
a- La recuperación o compensación de las funciones afectadas.
b- El empleo de recursos basados en funciones conservadas, con el aprendizaje de
nuevas estrategias de resolución de problemas.
c- Consideración del aspecto afectivo-emocional en el trabajo terapéutico.
2) El Análisis Funcional del Comportamiento:
Permite identificar las condiciones que refuerzan las conductas consideradas como
problema. En coincidenica con Fernandez Ballesteros (1994) se piensa que “una posición socioambiental no impide un importante papel etiológico de factores fisiológicos, genéticos u otros factores no ambientales... sin embargo, el hecho de tener en consideración factores biológicos no merma el objetivo principal de la evaluación conductual: indagar sobre las condiciones ambientales que pueden ser relevantes a la conducta objeto de estudio”. Se agrega que en muchas oportunidades esas condiciones ambientales impiden o no favorecen una adecuada reorganización funcional de la función cerebral superior por desconocimiento de su fisiopatología y/o de sus modalidades funcionales. En este sentido, la ventaja del análisis funcional del comportamiento (AFC) reside en el conocimiento y ajuste de dichas condiciones,
y en el análisis de las secuencias conductuales y la elaboración de programas de conducta con correspondencias neurofuncionales.

sábado, 7 de febrero de 2009

¿Qué enseñan las artes?

1. Qué enseñan las artes
y en qué se nota Lo que las artes enseñan está tan influido por lo que se enseña como por la manera de enseñarlo.Es decir, las artes, al igual que otros campos, se pueden enseñar de maneras diferentes y con objetivos distintos. Los objetivos de cualquier campo no están determinados únicamente por la materia en sí; también están determinados por los políticos y los enseñantes,que deciden qué es importante enseñar.
Sin embargo, e independientemente de los objetivos planteados, los estudiantes aprenden al mismo tiempo más y menos de lo que se les enseña. Aprenden menos porque todas las esperanzas y expectativas que abrigan quienes les enseñan rara vez se plasman en la práctica; en cierto sentido, estos objetivos nunca se pueden alcanzar. Pero los estudiantes también aprenden más de lo que se les enseña porque traen consigo su propia historia personal, que interacciona con lo que se les enseña, y es inevitable que los significados que construyen a partir de estas interacciones superen nuestros objetivos educativos o no los lleguen a alcanzar.
Saber cuáles han sido los resultados del currículo y de la enseñanza para un estudiante Los estudiantes aprenden más y menos de lo que se les enseña * En El arte y la creación de la mente. El papel de las artes visuales en la transformación de la conciencia,Genís Sánchez Barberán (trad.), Barcelona, Paidós (Arte y educación), 004, pp. 97-123 y 219-229. dado exige una forma de evaluación clínica de carácter abierto que permita revelar qué hay de personal y qué hay de común en esos resultados.
Y los resultados no siempre son los que se desean, sino los que realmente se dan como
resultado de la intervención. Si la evaluación sólo se centra en los resultados eseados, es probable que pase por alto otros resultados que no se han previsto.
Muchas veces nos preguntamos: “¿Qué ha aprendido este alumno?”. La operacionalización
de esta pregunta equivale a preguntar:
“¿Qué sabe o es capaz de hacer este alumno, por ejemplo, el 12 de mayo?”. Esta concepción del aprendizaje no tiene en cuenta el hecho de que aquello que se ha presentado al estudiante puede interaccionar de maneras muy importantes con aquello que se le presentará en el futuro. Las experiencias futuras pueden conferir a un aprendizaje una importancia que no tenía inicialmente. Mirémoslo como sigue. Las
semillas que se plantan no llegan a dar fruto si no se riegan. En la educación, puede que las semillas no reciban el agua que necesitan hasta después de haberse hecho la evaluación. El hecho de que las semillas se hayan plantado es el primer paso crucial. Plantar las semillas es una de las contribuciones que hacen los enseñantes al desarrollo de sus alumnos; pero no siempre se puede predecir cuándo van a fructificar esas semillas.
A pesar de estas complejidades, debemos hacer lo que podamos para identificar cómo influyen las artes en la experiencia que tienen los estudiantes cuando trabajan en ellas y, en consecuencia, identificar las aptitudes cognitivas que es probable que desarrollen. Una manera de abordar esta cuestión es reconocer las fuerzas que influyen en lo que los estudiantes aprenden en las artes. Identificaré cuatro de estas
fuerzas: en primer lugar están las limitaciones y las oportunidades que ofrecen las actividades y los materiales con los que trabajan los alumnos; en segundo lugar están las instrucciones, las indicaciones y el andamiaje que ofrece el enseñante a los alumnos; en tercer lugar están las normas de la clase, el tipo de pensamiento y de conducta que se fomenta y se rechaza en ella, y en cuarto lugar se encuentra lo que podemos llamar el clima de la clase. ¿Cuál es el modus vivendi de la clase? ¿Cuál es su sentido como comunidad de práctica y qué relación tiene con lo que experimentan y aprenden los estudiantes? A continuación examinaremos estas fuerzas por separado, aunque en cualquier clase las cuatro interaccionan entre sí.
El currículo, tal como se aplica en una clase o en cualquier otro contexto, en el fondo es un conjunto de actividades que los estudiantes deben realizar. Estas actividades pueden adoptar la forma de proyectos a desarrollar o de problemas bien definidos que es preciso resolver. Cada una de estas actividades toma su forma dentro de las limitaciones y las posibilidades que ofrece algún material dado; si la clase es una clase de lengua, es probable que las actividades pertinentes estén definidas por tareas relacionadas con los usos del lenguaje.
Si la clase es de música coral, las tareas a realizar estarán definidas por la música y, más concretamente, por la interpretación vocal. Si es una clase de matemáticas, el centro de las actividades será el uso y la comprensión de las relaciones numéricas. Cada una de estas actividades curriculares impone a los estudiantes distintas limitaciones y distintas posibilidades; es mucho más probable que la atención al empleo de la metáfora se dé en una clase de lengua que en una de matemáticas. Es más probable que el comportamiento del color se aborde en una clase de pintura que en una de historia.
Cada clase, dedicada como está a una materia cuyos objetivos y materiales difieren de los de otras, define los recursos dentro de los cuales los estudiantes deben pensar y resolver algún problema o realizar algún proyecto.
En el capítulo anterior ya hice mención de las limitaciones y las posibilidades de la pintura a la acuarela. Estas limitaciones y posibilidades se plantean en cualquier selección de tareas y materiales. Estas tareas y materiales constituyen lo que el estudiante necesitará para empezar a “conocer”. En este contexto conocer significa llegar a advertir el potencial de los materiales en relación con los objetivos
de un proyecto o problema; y puesto que cada material posee unas cualidades únicas, requiere el desarrollo de una sensibilidad y unas aptitudes técnicas concretas. Desde esta perspectiva, la selección de un material o de una actividad también es la selección de las fuerzas que influirán en el reto que se va a plantear al pensamiento del estudiante.1 Es la conciencia de esto, la conciencia de que el currículo es un
medio para desarrollar la mente, lo que hace que la planificación curricular tenga una importancia tan fundamental. Cuando decidimos qué se va a enseñar y cómo se va enseñar, influimos en lo que los alumnos tendrán la oportunidad de aprender, pero no lo determinamos.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Para los hijos de todos


Un poema que hace meditar en la importancia que tienen nuestros hijos para nosotros y por tanto así cada padre de familia con los propios.
En voz del fallecido Señor del Micrófono Paco Stanley.

Para Mis Hijos

Si, para mis hijos todo mi tiempo
mi amor y mis sentidos
todos los trucos, mi amor
y mi conciencia
todos los sueños y toda mi presencia
para mis hijos
si, para mis hijos
todos mis callos y todos mis delitos
todas mis horas y todo lo infinito
mis necedades, tesón y requisitos
para mis hijos
no quiero adversidades
los quiero claros, sinceros y gigantes
para mis hijos
no quiero enemistades
los quiero quiero gratos
sonrientes y brillantes
para mis hijos
no quiero oscuridades,
los quiero listos, precisos y pensantes
para mis hijos
no quiero ser sobrante
los quiero buenos, humanos y triunfantes
para mis hijos
si, para mis hijos
házme brillante, genial y muy
paciente, házme preciso,
jovial e inteligente
házme un buen padre alegre y eficiente.

Como tributo me permití editar este video, espero lo disfruten.