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domingo, 16 de diciembre de 2018

LA EDUCACIÓN ES TRIPARTITA (padres, maestros y alumnos)


La educación es un proceso para adquirir un mejor nivel de vida en cuanto a calidad, contempla instancias y espacios donde se conceptualizan y desarrollan acciones, logrando así el progreso de los educandos y por ende el progreso social y el desarrollo del país, contemplando aspectos que puedan representar un obstáculo para el logro de sus objetivos.
Uno de esos obstáculos es la drogadicción, un mal social que se va extendiendo a lo largo y ancho del país haciendo presa de la población más desprotegida: la juventud, tanto por la transición niño-adulto por la que pasa (cambios psicosociales acelerados), como por la desinformación existente sobre este tópico.
Para lograr que la educación repercuta en el mejoramiento de la calidad de vida es mediante la participación decidida de autoridades, padres de familia, docentes y alumnos, apoyados en metodologías que respeten el desarrollo e intereses de la niñez y juventud, pero a la vez que satisfagan las necesidades de los mismos. Por la misma razón se utilizan materiales diseñados con apego a la didáctica y se realizan talleres en los que se comparten las experiencias de los integrantes, pero sobre todo se logra una participación abierta y responsable para promover cambios reales en la educación de los infantes.
Esperando lograr concientizar a la sociedad de que sólo con una respuesta organizada y decidida lograremos la tarea conjunta de preparar una juventud consciente de la problemática que representa la drogadicción.
Esta campaña contempla dentro de sus estrategias los TALLERES PARA PADRES como respuesta a una demanda social de nuestra época, que propician una sensación de descalabro de valores que trasciende en la familia y la escuela.
Los TALLERES PARA PADRES recuperan la valiosa experiencia de cada uno de los integrantes que lo conforman; en ellos se propicia un espacio de reflexión sobre la familia, los hijos, las relaciones entre la familia y la escuela y las relaciones de la pareja.
Los TALLERES PARA PADRES son sesiones coordinadas por un asesor en donde los padres de familia de la comunidad escalar pueden compartir experiencias y ponerlas a disposición de los demás para enriquecerse mutuamente.
Cada familia, cada comunidad, cada TALLER es distinto, por eso el asesor ha de encontrar, con base en el sentido común y su experiencia la mejor manera de organizarlo. Lo que aquí se presenta son sugerencias y guías que deberán ser adaptadas a la realidad que vive cada grupo.
La Metodología Participativa que se pretende impulsar se concreta a través del intercambio de experiencia, análisis de casos y dinámicas grupales. El asesor y el grupo están en libertad de planear las sesiones, elaborar sus propios materiales y lecturas.
REFLEXIÓN
Algo que deberíamos tener en mente.
Si tú crees que estás derrotado, lo estás.
Si tú crees que no te atreves, no lo harás.
Si te gusta ganar, pero crees que no puedes vencer, es casi un hecho que vas a perder.
Si tú crees que vas a perder, estás perdido, porque en ese momento encontramos que el éxito empieza en la voluntad del hombre y que reside en una actitud personal.
Si tú crees que eres inferior, lo eres; tienes que pensar en grande, para elevarte tienes que estar seguro de ti mismo, antes de poder alcanzar la cumbre.
Las batallas de la vida no siempre las gana el hombre más fuerte o más veloz, tarde o temprano el hombre que triunfa es aquél que cree que puede triunfar.
CONCEPTO
¿Por qué hablamos de esto?
Cuando uno va creciendo, va aprendiendo cosas fuera y dentro de la escuela, un buen día conocemos a alguien que nos atrae; a veces nos enamoramos y otras, casi sin darnos cuenta por completo, nos unimos con una pareja para formar una familia; de esa unión vienen los hijos y así, con momentos de felicidad, de angustia, de tristeza y dificultades, de satisfacciones y sacrificios, vamos formando a nuestros hijos y nos vamos adaptando como pareja.
Es muy común que la gente piense que uno aprende a ser padre de familia sobre la base de cometer aciertos y errores; muchas veces como padres de familia y como matrimonios repetimos las mismas conductas que en nuestra casa hemos visto, pero todos sabemos que para bien o para mal, el tiempo y la forma de vivir de nuestros hijos es distinta a la nuestra, y la formación que nuestros padres nos dieron no siempre es la mejor formación que nosotros podemos dar a nuestros hijos.
En ocasiones recomendamos algunas cosas que nuestros padres hicieron con nosotros y pensamos que no lo debemos repetir con nuestros hijos.
Para lograr ser buenos padres de familia se requiere de aprendizaje; a la mayoría de nosotros nos orienta el amor que le tenemos a los hijos, pues queremos sólo lo mejor para ellos, pero a veces los buenos sentimientos no son suficientes y nos surgen dudas y preocupaciones sobre si estaremos formando una familia de la mejor manera posible.
También como pareja vamos cambiando: el atractivo y los sentimientos para con nuestro compañero (a), para bien o para mal van siendo distintos al transcurrir el tiempo. Los sentimientos durante el noviazgo y los primeros meses de matrimonio, se van enfrentando a los retos que vivimos todos los días, a las dificultades económicas, el carácter de cada uno de nosotros, la realidad sexual, las costumbres, los gustos, las actividades, las formas de diversión, la forma de pensar, la llegada de los hijos, la salud, la edad, nos va cambiando y esto influye en nuestra actuación como familia.
En múltiples ocasiones, los padres de familia han manifestado su preocupación porque cada vez es más difícil mantener a la familia unida. Mucha gente piensa que si no hacemos algo como sociedad para fortalecer a la familia, entonces la delincuencia, la violencia, el pandillerismo, la drogadicción y muchos otros males, poco a poco nos destruirán como comunidad.
En nuestro país desde hace algunos años, se realizan esfuerzos por crear escuelas para padres. El DIF, el IMSS, algunas iglesias y otras organizaciones han impulsado escuelas de orientación familiar pero esta tarea no es fácil por muchas causas:
Primero, tenemos que reconocer que cada persona es distinta, que aún dentro de la familia, cada hijo es distinto. Entonces no existe una sola forma de ser buena madre o padre y un buen esposo o esposa.
Tenemos que entender que nadie es mejor, que cada uno de nosotros puede conocer cómo mejorar nuestra familia, pero que requerimos orientación y experiencia que nos den idea de cómo resolver nuestro rol de padres.
Por eso, los Talleres para Padres, no son un ciclo de conferencias donde gente especializada tiene la solución a nuestras preocupaciones, porque esas soluciones varían de familia a familia y lo que funciona en un hogar no necesariamente funcionará en otro, lo que nos acerca a un hijo, puede ser distinto a lo que nos acerca o otro.
Los Talleres para Padres, son un espacio para pensar juntos en familia, para oír y compartir experiencias, para tomar ideas y realizar acciones en bien de los hijos.
En estos talleres nadie tiene la mejor solución, la mejor preparación o el mejor punto de vista. Los talleres son lugares donde se reúne gente que comparte el deseo de ser mejor, pero que entiende que cada familia, que cada matrimonio es algo distinto y especial.
El objetivo de los talleres es mejorar como miembros de una familia en las relaciones con la pareja, los hijos, la escuela y la comunidad.
Los integrantes de los Talleres para Padres se reúnen dos horas a la semana durante diez sesiones para compartir experiencias como miembros de una familia. Se trata de escuchar ideas y formas de pensar con experiencias distintas a las nuestras y que entre todos nos podemos ayudar.
En este curso de Talleres para Padres abordaremos una de las problemáticas más graves de la actualidad: las adicciones. Hablaremos de sus causas y consecuencias, enfocándonos a la prevención desde el núcleo de la sociedad que es la familia. Es por eso que los temas escogidos para este curso están relacionados con los valores en la familia y sus relaciones con la integridad física y la psicológica del ser humano.
REFLEXIÓN
Un pendiente en la agenda
Hablar con el muchacho, así escribió en su agenda un padre. Se lo había pedido su esposa, preocupada. Los maestros se quejaban de su hijo: faltaba a clases, fracasaba una y otra vez en los exámenes. Se mostraba irrespetuoso. Además gastaba más dinero del que convenía a un chico de su edad. Y aquellas compañías...
Pero cosas de trabajo, la necesidad de triunfar en la vida, de no quedarse atrás. Se fue pasando el tiempo y nunca habló con él. Y un día el tiempo se vino abajo... todo de repente.
Cuando volvió a su casa, con la espalda encorvada, por el peso del sufrimiento y la vergüenza, entró en su cuarto y vio sus cosas.
Todas sus cosas eran extrañas, como extraño había sido siempre su hijo para él. Quizá pudo decir alguna vez que tenía un hijo, pero ciertamente su hijo no pudo decir jamás que tuvo un padre,
Y ahora... la cárcel, la acusación -probada- de andar con cosas de drogas y de automóviles robados, la fotografía en el periódico y las conversaciones que cesaban bruscamente cuando llega él.
Sintió de pronto la ausencia de aquel hijo, que ahora llevaba como una herida en la mitad del pecho. Se puso a revolver papeles viejos en busca de una fotografía que le diera al menos la imagen de un día pasado en familia felizmente.
No encontró nada. Sólo la hoja rota de una olvidada agenda, y en ella la inscripción borrosa por el paso de los años. "Habla con el muchacho"...
Reflexiones... El tiempo dedicado a nuestros hijos es la mejor inversión
Ejercicio
La palma de la mano
Les voy a entregar una hoja en blanco y un lápiz y quiero que sigan mis instrucciones.
Pongan la hoja sobre el pupitre.
Ahora pongan su mano izquierda sobre la hoja (los que sean zurdos pongan la mano derecha).
Ahora dibujen con el lápiz la orilla de su mano, de esta manera. Al terminar colóquenla en la espalda.
Ahora sin verla trate de dibujar las principales líneas de la palma de su mano. ¿Quién conoce la palma de su mano?, ¡Cómo la palma de su mano!
(Dejar que se den algunos comentarios).
A veces decimos que conocemos algo como la palma de nuestra mano y estamos tan seguros de ello que nos atrevemos a decir juicios sin escuchar razones.
Con nuestros hijos sucede algo parecido, están siempre ahí, conocemos su figura, su andar, pero... ¿Los conoceremos como la palma de nuestra mano?
A veces cuando nos comentan que un muchacho anda en malos pasos o hace algo malo que nos escandaliza, pensamos que nuestros hijos jamás harían algo así y decimos conocerlos a la perfección.
Es posible que sea cierto, pero también es cierto que el ser humano jamás termina por conocérsele: por eso es importante que hagamos un esfuerzo por conocer mejor a nuestros hijos cada día más.
Es importante no dejarnos guiar por nuestros ojos de padres que en ocasiones nos ciegan o deforman la realidad observando la bueno o exagerando lo que creemos malo.
Es importante que como pareja comparemos nuestra apreciación de la realidad: que ejercitemos nuestra capacidad de observación con ejercicios simples como, por ejemplo describir por separado las características de los hijos y comparar resultados; incluso los hijos pueden hacer su propia apreciación de sí mismos y compararla con la de los padres.
El proceso de reconocimiento familiar se da durante toda la vida, pero debemos iniciarlo desde los primeros años, estableciendo una comunicación total entre los miembros de la familia creando un ambiente de armonía y respecto al carácter, los gustos y aficiones de los demás.
El arte del matrimonio.
Un buen matrimonio debe crearse.
Dentro de éste, las cosas pequeñas son las más importantes...
Es nunca ser demasiado viejo para tocarse de las manos.
Es recordar decir "te quiero" por lo menos una vez al día.
Es nunca ir a dormir estando enojados
Es estar de acuerdo en los valores y tener objetivos comunes.
Es estar juntos frente al mundo.
Es formar un círculo de amor que una a toda la familia.
Es decir palabras de estímulo y siempre demostrar gratitud con detalles y cariño.
Es tener la capacidad de perdonar y olvidar.
Es dar al otro una atmósfera en la que cada uno se pueda desarrollar,
Es realizar una búsqueda en común de lo bueno y de lo hermoso.
No es solamente casarse con la persona adecuada...
Es ser el socio ideal.

Wilferd A. Peterson.

DOS TENDENCIAS

Para comprender mejor a la educación para la

vida y cómo surge esta tendencia pedagógica humanista
debemos echar un vistazo al panorama de
situación educacional que presenciamos consiste,
la educación actual. Al comenzar el siglo XXI la
entre dos tendencias pedagógicas fundamentales:
en sus rasgos esenciales, en la lucha, en el debate,
yen vías de extensión (que podríamos denominar
una declinante y en vías de extinción (la que podemos
llamar pedagogía del saber) y otra emergente

1. La primera es la tendencia sobreviviente de la
pedagogía del ser o educación para la vida).
Una presentación inicial de ambas diría que:
exámenes de la escuela y no para los exámenes
educación tradicional, intelectualista (o
cognitivista) o pedagogía del saber, cuyo objetivo
de conocimientos (un aprender para los
principal es la transmisión y acumulación
de la vida) y se caracteriza por ser: informativa
impone su criterio sin la participación del
y no informativa: memorista y pasivareproductiva,
en que el alumno se limita a
autoritaria o autocrítica, porque el maestro
memorizar y a repetir lo que se le dice o lee: o
gradual pero fmnemente la tendencia
alumno; dogmática porque se le dice al alumno
lo que debe saber y creer; cerrada o acabada,
completos, terminados, abortando o frustrando
porque el maestro suministra conocimientosla creatividad del alumno.
propende al desarrollo integral de la personalidad,

2. Frente a esta concepción tradicional, está surgiendo
de la educación humanista, con variadas modalidades,
llamar pedagogía del ser, que consiste
pero con un tronco común que podríamos
en una educación para la vida, en sus dos
con la vida en el doble sentido de abrir, de
vertientes, individual y social.
Esta pedagogíade las potencialidades del ser humano y a
la plenitud humana. Se caracteriza por los
siguientes principios rectores: la educación
centrada en el alumno, en su atención y comprensión;
el respeto, aceptación y amor al
la vitalizacián de la escuela, su vinculación
educando, como actitud fundamental del educador;
la escuela tradicional, pero principalmente la
llevar la escuela a la vida y traer e introducir la
vida en la escuela, la escuela como un taller
frente al embalsamiento y momificación del
para la vida, para la vida naciente y creadora
frente a la pasividad, la inercia y el bostezo de
pasado en la escuela tradicional; la actividad
hacia la comunidad, hacia la sociedad,
autoactividad, es decir, la generada y dirigida
por el propio alumno; la espontaneidad creadora,
frente al formalismo, la rigidez y el
para tener iniciativas, para expresarse y elegir;
autoritarismo, la libertad y la espontaneidad
para una convivencia armoniosa y cooperativa,
finalmente, la educación para la vida está orientada
Rey y Rodríguez (1999), Rezk (1976), Sabogal,
para promover la responsabilidad y la conducta
prosocial (véanse Ardila (1993), Arón y
Kohan (1998), Covarrubias (1980), Luzoro y
Milicic (2000), Chadwick (1988), Cortada de
Guadalupe y Bruner (1989), Overmier (1986),
Amigo (1987), Marín Sánchez, Infante Rejanoy Troyano Rodríguez (2000), Oblitas
Minzi (1976).
Otero y Ardila (1975), Santos Trigo (1996),
Speller (1978), Stefani, Rodríguez Feijóo y De

jueves, 9 de junio de 2016

Teorías y modelos explicativos de la depresión


Winokur (1997) ha propuesto que la depresión unipolar desde la perspectiva  clínica es un trastorno homogéneo pero etiológicamente es heterogéneo. La depresión es un problema de múltiples facetas caracterizado por un amplio número de síntomas  que  pueden,  o  no,  estar  presentes  en  cada  paciente  en  particular.  Notodas las depresiones obedecen a las mismas causas. Por ello, en la actualidad hay un amplio número de teorías que intentan explicar la etiología de la depresión.
Teorías conductuales de la depresión Las aproximaciones conductuales al tratamiento de la depresión se caracterizan fundamentalmente por utilizar una metodología científica más que una teoría específica  o  un  conjunto  de  técnicas  (Antonuccio,  Ward  y  Tearnan,  1989).  Los  tratamientos conductuales de la depresión tienden a confiar en los hallazgos empíricos de la psicología experimental, centrándose en los determinantes actuales de la conducta más que en la historia de aprendizaje. El modelo conductual sugiere que la depresión unipolar es fundamentalmente un fenómeno aprendido relacionado con interacciones  negativas  entre  la  persona  y  su  entorno  (p.ej.,  relaciones  sociales
negativas  o  baja  tasa  de  refuerzo).  Estas  interacciones  con  el  entorno  pueden influenciar y ser influidas por las cogniciones, las conductas y las emociones, y las relaciones  entre  estos  factores  se  entienden  como  recíprocas.  Las  estrategias  conductuales se utilizan para cambiar los patrones poco adaptativos de conducta, cognición y emoción (Antonuccio et al.,1989).

En  la  actualidad  hay  varios  modelos  conductuales  de  la  depresión  (véase Antonuccio
et  al.,1989;  1995;  Beckham  y  Leber,  1995;  Beutler  et  al.,2000;Docherty y Streeter, 1993): la disminución del refuerzo positivo (Lewinsohn, 1974, 1975)  y  su  reformulación  (Lewinsohn,  Hoberman,  Teri  y  Hautzinger,  1985),  el modelo de McLean (1982), el de Rehm (1977), el de Wolpe (1979), el de Bellack, Hersen y Himmelhoch (1981) y el de Nezu (1987). Dado el amplio número de enfoques conductuales expondremos brevemente los más relevantes.
La disminución del refuerzo positivo Para Lewinsohn (1975), Lewinsohn, Youngren y Grosscup (1979) y Lewinsohn, Muñoz, Youngren y Zeiss (1986), la depresión puede ser el resultado de la reducción  del  refuerzo  positivo  contingente  a  las  conductas  del  paciente.  El  total  de refuerzo positivo que consigue un sujeto es función de: 1) el número de acontecimientos  que  son  potencialmente  reforzadores  para  la  persona;  2)  el  número  de 423 Depresión: Diagnóstico, modelos teóricos y tratamiento a finales del siglo XX hechos potencialmente reforzadores que tienen lugar; y 3) el conjunto de habilidades que posee una persona (p.ej., habilidades sociales) para provocar refuerzo para sus conductas proveniente del entorno.
Los  aspectos  cognitivos  de  la  depresión  tales  como  baja  autoestima,  culpabilidad, pesimismo, etc., son el resultado de las atribuciones que hace el sujeto acerca de su sentimiento de disforia.
Los planteamientos iniciales de Lewinsohn fueron posteriormente reformulados (Lewinsohn et al.,
1985). Para Lewinsohn y colaboradores las teorías conductuales y cognitivas de la depresión habían sido hasta entonces demasiado limitadas y simples. Ellos proponen un modelo en el que se plantea que la ocurrencia de la depresión  se  considera  como  un  producto  de  factores  tanto  ambientales  como
disposicionales;  la  depresión  se  conceptualiza  como  el  resultado  final  de  cambios iniciados por el ambiente en la conducta, el afecto y las cogniciones (ver Lewinsohn,Gotlib  y  Hautzinger,  1997).  En  la  reformulación  de  la  teoría  de  la  reducción  del refuerzo positivo se incluye el fenómeno de la secuenciación de conexiones causales,  que  comienza  cuando  surge  un  acontecimiento  potencialmente  evocador  de depresión, el cual interrumpe los patrones de conducta automáticos del sujeto, produciendo todo ello una disminución de la tasa de refuerzo positivo y/o un número
elevado de experiencias aversivas. Como consecuencia de todo ello, se produce un aumento de la conciencia de uno mismo (estado en el que la atención se dirige a uno mismo), la autocrítica y las expectativas negativas, traduciéndose todo ello en un aumento de la disforia con consecuencias de todo tipo conductuales, cognitivas, interpersonales, etc. Lewinsohn et al. (1985) propusieron varios factores que incrementarían la probabilidad de depresión (factores de vulnerabilidad): ser mujer, tener una edad entre 20 y 40 años, historia previa de depresión, susceptibilidad frente a acontecimientos aversivos,  bajo  estatus  socioeconómico,  baja  autoestima  y  tener  hijos  con  edades inferiores a 7 años. A su vez, Lewinsohn et al.(1985) también plantearon una serie de factores de protección frente a la depresión (inmunógenos): capacidad de iniciativa,  competencia  social  autopercibida,  exposición  a  una  frecuencia  elevada  de acontecimientos positivos (ya sean aquellos producidos en la mente del individuo, o en el medio ambiente) y un grado elevado de apoyo social. Lewinsohn et al.(1985)indican que ambos tipos de factores, ya sean los de vulnerabilidad o los inmunógenos, podrían afectar a distintas conexiones causales en el modelo general.

sábado, 28 de mayo de 2016

Terapia sistemica

 
MANEJO DE LA RESISTENCIA.
 
Antes de entrar a comentar algunas técnicas de intervención específicas, haremos algunas consideraciones de tipo general, que el terapeuta debe tener presente en sus intervenciones. Estas son:
a) Debe intervenirse respetando a las personas y al sistema familiar en su estilo, ideología y valores. Un desafío frontal a cualquiera de estos puntos lleva al fracaso o a un rechazo que provoca tensión.
b) No entrar en la familia nada más que hasta donde ellos quieran y puedan dejar entrar en cada momento. Hay que ir entrando conforme ellos van "abriendo las puertas", al ritmo de su confianza y de verse respetados.
c) Usar un lenguaje acomodado al nivel sociocultural de la familia.
d) Mantener una actitud neutral ante todos los miembros.
e) Hay que estar pendiente de no realizar intervenciones "antiterapéuticas", pues serán ineficaces. Son aquellas que se dan en algunos de estos casos:
· El terapeuta mantiene a la familia distante porque "teme" ser envuelto por ella.
· El terapeuta realiza una intervención que va dirigida a defenderse.
· El terapeuta da tantas prescripciones que no hay tiempo para desarrollarlas antes de la próxima sesión.
· El terapeuta lleva a cabo una intervención que provoca una interrupción prematura del contexto terapéutico, alejando a la familia.
· El terapeuta realiza una intervención dejándose llevar por sentimientos negativos hacia algún miembro.
· El terapeuta da una "prescripción imposible" que no puede seguirse, ocultando, de este modo, su hostilidad hacia la familia o hacia algún miembro.

Es importante tener presente que las intervenciones serán más eficaces si el terapeuta sabe calibrar en cada momento el grado de resistencia del sistema.

La resistencia puede definirse como el conjunto de conductas del sistema terapéutico que interactúan para impedir el logro de los objetivos de la familia en relación con la terapia el."sistema terapéutico" incluye a los miembros de la familia, al terapeuta y al contexto en el cual se desarrolla la terapia (Institución, Centro, etc.).

Por tanto, la RESISTENCIA es:
Una propiedad que pertenece al sistema terapéutico.
La mayoría de las familias acuden a los terapeutas para restaurar su estabilidad que ha sido amenazada. Sea frente a la inevitable progresión del ciclo vital, o a los acontecimientos vividos individualmente por sus miembros, las familias demandan asistencia cuando tienen que adatarse a algo nuevo y experimentan dificultades para hacerlo. Es lógico, por lo tanto, que resistan los esfuerzos del terapeuta destinados a cambiar aún más el estado de cosas. Si el terapeuta presupone que la familia no es ambivalente (paradójica) en la demanda del cambio, no percibirá las dificultades de ésta para aceptar la terapia, y acaso la "ahuyente" con un proceder apresurado o errado.

La mayoría de las familias son por lo menos escépticas -sino manifiestamente resistentes- frente al concepto de terapia familiar. La experiencia ansiógena de iniciar terapia se complica con el pedido, aparentemente lógico, de que acuda la familia entera cuando el problema claramente reside en un miembro. ¿Por qué debe ser vista toda la familia si es el padre quien está depresivo o es el hijo quien no quiere ir a la escuela?. Los miembros de la familia pueden partir del supuesto, al pedírselas que acudan a terapia familiar, que la familia es la "responsable de los problemas" de sus miembros. No es sorprendente entonces que éstos, en particular los padres, aduzcan que "no es necesaria" una terapia familiar o se pongan a la "defensiva", percibiendo una crítica implícita o explícita en la propuesta de los terapeutas, en el sentido de que ellos "puedan creer" que se los culpa de los problemas.

El hecho de recomendar a la familia una "terapia familiar" contiene en sí mismo una "metacomunicación" a los miembros de la familia: ellos tienen un papel importante en el desarrollo o en la perpetuación de los problemas del paciente identificado. Se trata de un mensaje implícito que no deja de provocar culpa o de incrementar la angustia, en un momento en que esta última ya es considerable. Si bien esta comunicación puede también concurrir a funciones positivas, ciertamente es susceptible de causar resistencia. Si los miembros de la familia creen que se los acusará, nada más natural que pongan objeciones a la utilidad de tratar asuntos penosos y delicados en presencia de otros miembros que después pudieran utilizar ese material en su contra.

Niveles de resistencia:
El nivel de resistencia de cada familia se puede situar sobre un continuo que va del acatamiento a la oposición absoluta:

Algunas familias mostrarán predisposición a seguir casi cualquier directiva terapéutica (lo cual, desde luego, puede ser en sí mismo un tipo de resistencia encubierta). Otras se inclinarán a lo que Brehm ha llamado "reactancia" y que sería la tendencia a hacer lo contrario de lo que se les ha propuesto a fin de reafirmar el sentimiento de autodeterminación.

Las familias se pueden mover a lo largo de este continuo al paso que el tratamiento avanza. Algunas tenderán a hacer más oposición al comienzo y a aminorarla cuando entran en confianza con el terapeuta. Otras son más obedientes al principio, oponiéndose sólo después de sentir cuestionadas sus pautas básicas o su seguridad o cuando les parece estar frente a cambios peligrosos.

Expresiones comunes de resistencia al inicio del tratamiento:
La resistencia es un fenómeno normal y en general se hace particularmente evidente en los comienzos de la terapia. Durante las fases iniciales del tratamiento es a veces difícil distinguir entre una resistencia genuina y aquellas realidades de la familia y de los sistemas que estorban el compromiso de la familia con la terapia. Por ello, todas las conductas se deben evaluar en el contexto en que ocurren.

Algunas de las formas más comunes de resistencia encontradas en la primera sesión son las siguientes:
el problema se localiza, únicamente, en un miembro cancelaciones, no hay problema, un miembro domina, un miembro no habla, la familia insiste en la información histórica, la familia rehúsa comentar información histórica

Resumiendo: la resistencia es una propiedad de todo el sistema terapéutico. El principio conductor en el manejo de la resistencia inicial es evitar enfrentaría de manera directa.

Hay que intentar tratar de mantener el control de la situación y ser flexibles en las estrategias de intervención. Hay que saber, también, "convivir con la resistencia" de la familia,. evitando, a toda costa, la escalada de la resistencia que se produciría por "resistir a la resistencia". La tarea del terapeuta es persuadir a la familia que acepte la terapia, demostrándole que él es competente, que comprende la experiencia de cada miembro individual dentro de la familia y que puede hacer algo útil para ayudarlos en sus problemas.

A continuación vamos a comentar cuatro técnicas de intervención dentro de la sesión. Estas son:
Clarificar y Recapitular.
Preguntas circulares.
Escultura familiar.
Narración de cuentos metafóricos.

sábado, 7 de febrero de 2009

¿Qué enseñan las artes?

1. Qué enseñan las artes
y en qué se nota Lo que las artes enseñan está tan influido por lo que se enseña como por la manera de enseñarlo.Es decir, las artes, al igual que otros campos, se pueden enseñar de maneras diferentes y con objetivos distintos. Los objetivos de cualquier campo no están determinados únicamente por la materia en sí; también están determinados por los políticos y los enseñantes,que deciden qué es importante enseñar.
Sin embargo, e independientemente de los objetivos planteados, los estudiantes aprenden al mismo tiempo más y menos de lo que se les enseña. Aprenden menos porque todas las esperanzas y expectativas que abrigan quienes les enseñan rara vez se plasman en la práctica; en cierto sentido, estos objetivos nunca se pueden alcanzar. Pero los estudiantes también aprenden más de lo que se les enseña porque traen consigo su propia historia personal, que interacciona con lo que se les enseña, y es inevitable que los significados que construyen a partir de estas interacciones superen nuestros objetivos educativos o no los lleguen a alcanzar.
Saber cuáles han sido los resultados del currículo y de la enseñanza para un estudiante Los estudiantes aprenden más y menos de lo que se les enseña * En El arte y la creación de la mente. El papel de las artes visuales en la transformación de la conciencia,Genís Sánchez Barberán (trad.), Barcelona, Paidós (Arte y educación), 004, pp. 97-123 y 219-229. dado exige una forma de evaluación clínica de carácter abierto que permita revelar qué hay de personal y qué hay de común en esos resultados.
Y los resultados no siempre son los que se desean, sino los que realmente se dan como
resultado de la intervención. Si la evaluación sólo se centra en los resultados eseados, es probable que pase por alto otros resultados que no se han previsto.
Muchas veces nos preguntamos: “¿Qué ha aprendido este alumno?”. La operacionalización
de esta pregunta equivale a preguntar:
“¿Qué sabe o es capaz de hacer este alumno, por ejemplo, el 12 de mayo?”. Esta concepción del aprendizaje no tiene en cuenta el hecho de que aquello que se ha presentado al estudiante puede interaccionar de maneras muy importantes con aquello que se le presentará en el futuro. Las experiencias futuras pueden conferir a un aprendizaje una importancia que no tenía inicialmente. Mirémoslo como sigue. Las
semillas que se plantan no llegan a dar fruto si no se riegan. En la educación, puede que las semillas no reciban el agua que necesitan hasta después de haberse hecho la evaluación. El hecho de que las semillas se hayan plantado es el primer paso crucial. Plantar las semillas es una de las contribuciones que hacen los enseñantes al desarrollo de sus alumnos; pero no siempre se puede predecir cuándo van a fructificar esas semillas.
A pesar de estas complejidades, debemos hacer lo que podamos para identificar cómo influyen las artes en la experiencia que tienen los estudiantes cuando trabajan en ellas y, en consecuencia, identificar las aptitudes cognitivas que es probable que desarrollen. Una manera de abordar esta cuestión es reconocer las fuerzas que influyen en lo que los estudiantes aprenden en las artes. Identificaré cuatro de estas
fuerzas: en primer lugar están las limitaciones y las oportunidades que ofrecen las actividades y los materiales con los que trabajan los alumnos; en segundo lugar están las instrucciones, las indicaciones y el andamiaje que ofrece el enseñante a los alumnos; en tercer lugar están las normas de la clase, el tipo de pensamiento y de conducta que se fomenta y se rechaza en ella, y en cuarto lugar se encuentra lo que podemos llamar el clima de la clase. ¿Cuál es el modus vivendi de la clase? ¿Cuál es su sentido como comunidad de práctica y qué relación tiene con lo que experimentan y aprenden los estudiantes? A continuación examinaremos estas fuerzas por separado, aunque en cualquier clase las cuatro interaccionan entre sí.
El currículo, tal como se aplica en una clase o en cualquier otro contexto, en el fondo es un conjunto de actividades que los estudiantes deben realizar. Estas actividades pueden adoptar la forma de proyectos a desarrollar o de problemas bien definidos que es preciso resolver. Cada una de estas actividades toma su forma dentro de las limitaciones y las posibilidades que ofrece algún material dado; si la clase es una clase de lengua, es probable que las actividades pertinentes estén definidas por tareas relacionadas con los usos del lenguaje.
Si la clase es de música coral, las tareas a realizar estarán definidas por la música y, más concretamente, por la interpretación vocal. Si es una clase de matemáticas, el centro de las actividades será el uso y la comprensión de las relaciones numéricas. Cada una de estas actividades curriculares impone a los estudiantes distintas limitaciones y distintas posibilidades; es mucho más probable que la atención al empleo de la metáfora se dé en una clase de lengua que en una de matemáticas. Es más probable que el comportamiento del color se aborde en una clase de pintura que en una de historia.
Cada clase, dedicada como está a una materia cuyos objetivos y materiales difieren de los de otras, define los recursos dentro de los cuales los estudiantes deben pensar y resolver algún problema o realizar algún proyecto.
En el capítulo anterior ya hice mención de las limitaciones y las posibilidades de la pintura a la acuarela. Estas limitaciones y posibilidades se plantean en cualquier selección de tareas y materiales. Estas tareas y materiales constituyen lo que el estudiante necesitará para empezar a “conocer”. En este contexto conocer significa llegar a advertir el potencial de los materiales en relación con los objetivos
de un proyecto o problema; y puesto que cada material posee unas cualidades únicas, requiere el desarrollo de una sensibilidad y unas aptitudes técnicas concretas. Desde esta perspectiva, la selección de un material o de una actividad también es la selección de las fuerzas que influirán en el reto que se va a plantear al pensamiento del estudiante.1 Es la conciencia de esto, la conciencia de que el currículo es un
medio para desarrollar la mente, lo que hace que la planificación curricular tenga una importancia tan fundamental. Cuando decidimos qué se va a enseñar y cómo se va enseñar, influimos en lo que los alumnos tendrán la oportunidad de aprender, pero no lo determinamos.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Para los hijos de todos


Un poema que hace meditar en la importancia que tienen nuestros hijos para nosotros y por tanto así cada padre de familia con los propios.
En voz del fallecido Señor del Micrófono Paco Stanley.

Para Mis Hijos

Si, para mis hijos todo mi tiempo
mi amor y mis sentidos
todos los trucos, mi amor
y mi conciencia
todos los sueños y toda mi presencia
para mis hijos
si, para mis hijos
todos mis callos y todos mis delitos
todas mis horas y todo lo infinito
mis necedades, tesón y requisitos
para mis hijos
no quiero adversidades
los quiero claros, sinceros y gigantes
para mis hijos
no quiero enemistades
los quiero quiero gratos
sonrientes y brillantes
para mis hijos
no quiero oscuridades,
los quiero listos, precisos y pensantes
para mis hijos
no quiero ser sobrante
los quiero buenos, humanos y triunfantes
para mis hijos
si, para mis hijos
házme brillante, genial y muy
paciente, házme preciso,
jovial e inteligente
házme un buen padre alegre y eficiente.

Como tributo me permití editar este video, espero lo disfruten.